Intervención de coaching en Rituals

Coaching Rituals para gestión de emociones atentado

(Artículo publicado en Cuadernos de Coaching del mes de Noviembre de 2017, puedes descargar la versión original en pdf aquí)

Quisiera pedirle que tenga paciencia con lo que no está aún resuelto en su corazón y que intente amar las preguntas por sí mismas, como habitaciones cerradas o libros escritos en una lengua muy extraña. No busque ahora las respuestas: no le pueden ser dadas, porque no podría vivirlas. Y se trata de vivirlo todo. Viva ahora las preguntas. Quizá después, poco a poco, un día lejano, sin advertirlo, se adentrará en la respuesta. (Rainer Maria Rilke)

Las pequeñas cosas son importantes. (RCloosterman, fundador y CEO de RITUALS COSMETICS) 

Rituals Cosmetics nació en el año 2000 con el sueño de convertir las rutinas de belleza en verdaderos rituales y dar así respuesta a la creciente demanda de productos de alta calidad a precios razonables. Hoy suma más de 500 tiendas en el mundo, 62 de ellas en nuestro país y más de 10 en Barcelona, desde donde acerca al cliente su concepto de slow shopping. Rituals ofrece una colección de productos para el cuidado del cuerpo y del hogar inspirados en la sabiduría y las tradiciones antiguas de las culturas asiáticas, con los que contribuye a desvelar sensaciones corporales, a crear atmósferas y a encontrar la felicidad en los detalles más pequeños.  

Atentado terrorista en Las Ramblas 

Una de las tiendas de Rituals está en la calle Santa Anna, delante de Las Ramblas de Barcelona, y sus empleados vivieron en primera persona el atentado terrorista del pasado 17 de agosto. Este acto nos impactó a todos y en particular a todas aquellas personas que lo sufrieron más de cerca. Así lo identificó la Dirección de Rituals, que valoró el impacto en sus empleados y actuó de forma coherente, definiendo y desarrollando una actuación ágil y breve orientada a cuidar a su gente, con la misma filosofía que ofrecen en sus productos: las pequeñas cosas son importantes. Así, el Director de Recursos Humanos de Rituals, Joan Carles Cifré, me ofreció la posibilidad de realizar una intervención de coaching y ayudar al equipo de esta tienda a gestionar mejor las emociones surgidas a partir de esta experiencia tan dolorosa. 

Mi propuesta consistió en dos acciones de dos horas cada una: una sesión para abordar la emoción; un trabajo individual entre sesiones para reflexionar acerca del impacto de los sucesos del 17A en sus vidas, y una segunda sesión donde promover la acción hacia un mayor bienestar.  

La primera sesión: el trabajo con las emociones 

En esta sesión perseguíamos tres objetivos: 

  • Ofrecer un espacio de reflexión individual y en grupo sobre las emociones surgidas a partir del suceso del 17A. 
  • Identificar recursos propios y compartidos para gestionar estas emociones. 
  • Promover el tránsito de la emoción consciente a la acción efectiva. 

Reflexionamos sobre lo sucedido respondiendo a preguntas como ¿cómo fue el momento antes?, ¿qué ocurrió?, ¿cómo fue para mí?, ¿cómo me sentí? Ese fue el trabajo más fácil; lo difícil llegó después, cuando les pedí que lo plasmaran en un dibujo… Qué duro puede ser conectarse a la emoción. 

“¿Por qué nos haces revivir y plasmar las emociones negativas?” -me preguntaron. Cuánto daño han hecho algunos mensajes de autoayuda: todas las emociones son positivas porque todas nos hablan de nosotros. La tristeza es una emoción difícil de sostener, pero nos habla y nos dice cosas tales como “porque eres sensible, eso te duele”, o “porque eso es muy importante para ti, el haberlo perdido te duele”… Y el miedo, que también es una de las emociones difíciles de sobrellevar, nos avisa, nos prepara para responder; nos dice que la única respuesta no es solo hacer o correr, que parecen las actuaciones de moda en nuestro tiempo: hacer, hacer y hacer. El miedo a menudo nos paraliza, sí, y qué sabio: nos paraliza para sentir, para pensar. Y, sobre todo, para ver. Ver lo que está pasando con claridad. “Esa, que es mi vida, me importa. Ese, que es mi mundo, no está bajo mi control. Esa, que es mi gente, la quiero y me da mucho miedo perderla. Me da miedo perder lo que tengo”. ¡Claro! ¿Cómo no te va a dar miedo perder lo que has forjado durante tantos años?  

Ese fue nuestro trabajo: sentir y reclamar plenamente la capacidad de sentirlo todo, lo fácil y también lo difícil. Eso es estar vivo: vivirlo todo. Y también ver al otro, con su dibujo, con su sentir… parecido o diferente del mío: vernos para descubrirnos, a nosotros mismos y al otro. 

Las visualizaciones son una herramienta habitual en las sesiones de coaching y en esta intervención, después del difícil trabajo de aflorar emociones, era imprescindible. Cerramos con una visualización positiva y se fueron con su dibujo y con su dolor.  

El trabajo entre sesiones: la reflexión 

Para el trabajo entre sesiones, les hice cuatro preguntas: ¿qué ha cambiado en mí?, ¿en qué me limita todo esto ahora?, ¿en qué he crecido? y ¿qué he aprendido? Les pedí que durante los tres días que tendrían hasta la siguiente dinámica contestaran a esas preguntas, que recogieran lo que les viniera a la cabeza, a su sentir, a su deseo de hacer o de no hacer… que escribieran todo en su libreta, aunque fueran cosas que no tuvieran sentido en el momento, porque de lo que se trata es de amar las preguntas por sí mismas; las respuestas aflorarán, la mayoría de las veces, sin notarlas. 

Responderse a estas preguntas les sirvió para abrir nuevas perspectivas a la vivencia del 17A. La experiencia dolorosa era incuestionable pero comprobar que también había aprendizajes les aportó mayor autoconocimiento, más capacidad de adaptación a diferentes situaciones, más autoestima y mejor gestión de sus emociones y de sus recursos personales. 

Destacaría la importancia de esta experiencia para las trabajadoras y el encargado de la tienda de Rituals, ya que, pese a compartir el día a día y moverse en espacios comunes y reducidos, el conocimiento personal no era suficiente como para identificarse entre sí como personas de apoyo mutuo; gracias a este trabajo, la dimensión relacional cambió entre los miembros del equipo y emergieron las personas: “ahora sé que puedo contar contigo cuando me sienta mal”. 

La segunda sesión: la acción y el cierre 

En la segunda sesión nos centramos en la acción; con metodología Metaplan respondieron a las siguientes preguntas: ¿qué recursos tengo?, ¿de qué me he dado cuenta? y ¿qué es realmente importante para mí?  

Realizamos una adaptación simple de la metodología: a cada pregunta destinamos un tiempo para elaborar la respuesta de forma individual y plasmarla en un tarjetón, luego cada participante pegaba sus respuestas en el tablón de notas, explicando el significado de su reflexión. Al mostrar las respuestas individuales en el tablón, estas se convierten en recursos compartidos, dejan de ser individuales para convertirse en colectivos. Es la puesta en común la que permite identificar recursos y reflexiones de otros que pueden ser incorporados en nuestra “mochila personal”. 

Intervención de coaching para la tienda Rituals de Las Ramblas
Respondiendo a la pregunta ¿qué recursos tengo?

Fue muy interesante comprobar que los recursos que fortalecen en momentos de estrés emocional resultaron comunes y muy similares entre las personas que realizaron el trabajo. En línea con la aportación de Luís Rojas Marcos en su ensayo Nuestra incierta vida normal (Aguilar, 2011), los principales recursos donde cobijarnos ante el dolor traumático son las relaciones de primer nivel (pareja, familia, amistades), disfrutar de las aficiones y hobbies, y hablar para comprender y encontrar una explicación de los hechos que sea congruente con nuestra realidad personal.  

Cerramos con un ejercicio de Gives & Gets que consistió en verse con sus recursos y necesidades personales y pedir y ofrecer elementos que pueden resultar de valor para otras personas del grupo, tejiendo así una pequeña y delicada tela de relaciones de apoyo mutuo distinta a la que conocían hasta aquel momento… Y yo me sentí muy privilegiada de haber recibido el encargo de Joan Carles Cifré para hacer este trabajo de coaching con el gran equipo de la tienda de la calle Santa Anna. Hay empresas que miran a sus trabajadores y ven personas: Rituals Cosmetics es una de ellas.